El pan nuestro de cada día

En contrapunto alimentario con la historia de Chris del anterior post, pasamos ahora a comentar esta pseudopelícula vista recientemente y que nos ha impresionado. Se trata de un documental sin apenas diálogo que muestra imágenes del procesado de distintos alimentos en fábricas y granjas de toda Europa. ¿Por qué nos resulta tan impactante? Pues por ejemplo, porque la cuestión inicial “¿tienen sentimientos?“, que salta en las acongojadas mentes de los espectadores sensibles, impresionados por la carnicería industrial, da una pirueta evolutiva y pasa de aplicarse a los animales a cuestionar la actitud insensible de los curritos que aparecen, trabajando en unos trabajos duros y repetitivos. Sobre todo con ciertas imágenes, no exentas de absurda poesía; por ejemplo la delicadeza y ritmo con los que un empleado de una planta procesadora de salmón aplasta los peces decapitados contra la máquina que los destripa, o la limpieza de movimientos de una ensimismada trabajadora que parece pensar en su amada familia mientras corta distraídamente con un cuchillo los colgajos que cuelgan de los pescuezos de una hilera sinfín de pollos decapitados… El caso es que la película no aburre, y plantea unas preguntas a nuestros inocentes estómagos que pueden llevar a más de uno al borde del vegetarianismo.

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