Nos hemos tropezado con esta rarísima enfermedad que nos recuerda al post del hombre árbol; una vida jodida por una puñetera pequeña diferencia metabólica. Este caso es de lo que se denomina “enfermedad del olor a pescado”. Muy duro porque no juega con el dolor directo, sino con el que te infligen los que te rodean al rechazarte. Lo único gracioso del tema, las caras de la entrevistadora americana. Cómo son…
(el vídeo no se puede engarzar) .
Hay otro reportaje sobre los casos en Inglaterra
